miércoles, 9 de abril de 2008

DE BUENOS AIRES

Veo las calles que antaño eran las mías
lo son, no lo son, no lo sé.
Rodeada de gentes
que quiero, que quería, no lo sé.
Encontré un refugio entre el tornado de mi conciencia,
lejos, cerca, no lo sé.
No encuentro equilibrio en una Buenos Aires debilitada,
más vencida de cuando la dejé descansar
mientras yo soñaba europas,
egoísta, idealista, no lo sé.
Los opinólogos continúan con su discurso perenne
y a mi me duele quererme lejos.
Me siento turista en la esquina de mi casa.
Me siento más porteña de lo que acredita mi documento de identidad.
Voy del Obelisco a la Ribera,

del creciente Palermo a la bohemia San Telmo,
busco un indicio, una luz más allá de la melancolía.
Ser de nadie, ser de ningún lugar.
Raíces. Y un pasaje de vuelta a la ficción.

AHORA

Ahora que hay nuevos miedos para disfrutar
ahora que respiro de tu aire
de tu frío.
Ahora que tu voz parece nueva
y tu compañia, de estreno.
Ahora que respiro de tu sed
de tu frío.
Ahora, en esta paz tan desquiciada,
ahora
te siento latir.